Encuentro de Redacción

La Comunidad Valenciana comienza a trazar su estrategia frente al dolor

La equidad en el acceso al abordaje de estos pacientes es una prioridad
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Valencia
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13 dic 2019 - 12:58 h
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El dolor es un grave problema sanitario que tiene un impacto directo en la calidad de vida de las personas y, consecuentemente, en la sociedad en su conjunto. En España se estima que el 45 por ciento de las personas padece algún tipo de dolor, de los que el 20 por ciento es de carácter intenso o extremo. Además, se encuentra entre los trastornos crónicos más prevalentes.

No hay que olvidar el impacto limitante que tiene esta enfermedad en la vida de las personas. De hecho, entre los ámbitos con más impacto se encuentra el laboral (hasta un 2,8 por ciento del PiB). Asimismo, supone un porcentaje significativo del uso de los recursos sanitarios (más de un 90 por ciento de los pacientes han acudido a un profesional a causa de su dolor, una media de 3,5 consultas al año, supone un 8 por ciento del gasto farmacéutico).

Con todos estos datos, Wecare-u organizó un encuentro de redacción, con el apoyo de Grünenthal, sobre la ‘Situación de la atención al dolor en la Comunidad Valenciana’.

Carlos Laguna, presidente de la Comisión de Sanidad de las Cortes Valencianas; Carlos Tornero, jefe de servicio de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor por delegación de la Conselleria de Sanitat Universal; César Margarit, jefe de la Unidad del Dolor del Hospital General Universitario de Alicante; Pedro Juan Ibor, coordinador Nacional del Grupo de Dolor de Semergen; y Elena Ruíz de la Torre, de la Asociación Española de Cefalea y Migraña, fueron los encargados de analizar la situación en la comunidad.

El primer punto de partida es hbalar de dolor no como síntoma sino como enfermedad crónica, que tiene un componente bio-psico-social. Un problema de grandes dimensiones que trasciende del ámbito sanitario y que acapara otras esferas en la agenda de las autonomías.

A día de hoy, en la Comunidad Valenciana su abordaje es desigual en la red hospitalaria, a pesar de que las unidades de dolor de la comunidad son reconocidas a nivel nacional. Atención primaria es la puerta de entrada de estos pacientes pero, ¿Cómo son derivados a las unidades? ¿Existe equidad? Cuestiones que a día de hoy suponen desafíos para las algunas administraciones como la valenciana.

Como avanzó Carlos Tornero, la consejería de Sanidad tiene una clara sensibilidad con este tema. “Trazar un plan valenciano contra el dolor que abarque a toda la población para que sea equitativo en el abordaje de esta enfermedad y en el acceso a los tratamientos es un claro objetivo”. El camino ahora, explica, es intentar que esta población esté cubierta. De hecho, el Gobierno se ha puesto a trabajar en una estrategia autonómica, cogiendo como base algunas de las pautas de otros planes regionales como Andalucía o la Comunidad de Madrid.

Como apuntó César Margarit las cifras son claras: “uno de cada cinco pacientes tiene dolor crónico, pero de esos, el 46 por ciento lo sufren a diario”. El primer eslabón de esta cadena es atención primaria. Entre el 75 y el 80 por ciento de la patología que se trata en las consultas del primer nivel asistencial está vinculada al dolor. Y además, “su vinculación con el envejecimiento de la población está clara”, aseguró Pedro Juan Ibor. Ante esto, dicen los expertos, es necesario que AP disponga de recursos farmacológicos y no farmacológicos. El ejemplo está en otros países, como Francia, que van más allá de la prescripción de fármacos.

La falta de tiempo, un lastre en AP

En paralelo, uno de los problemas principales que identifican los clínicos es la falta de tiempo en las consultas. Sin embargo, recuerda el coordinador Nacional del Grupo de Dolor de Semergen que la principal arma que tienen estas consultas es la relación y el vínculo que se crea con los pacientes. Algo que, en estos casos, puede ayudar. “Necesitas escuchar al paciente y necesitas tiempo”, apunta. Y además, formación continuada. “Si el médico de AP mejora su formación —como ha hecho con otras patologías— tendrá integrado la forma de abordar a estos pacientes”. Una herramienta con la que cuenta la Comunidad Valenciana es la Escuela de Estudios Superiores de Salud (EVESS). De hecho, Tornero también adelantó que el plan autonómico de dolor no descarta utilizarla para mejorar la formación continuada de los profesionales.

Por otra parte, “no hay que olvidar las escuelas de pacientes”, indica Ibor, que podrían contribuir en la mejora de la calidad de vida de estas personas.

La realidad es que a día de hoy existen acciones individuales, pero el objetivo es expandir esas best-practices que se están llevando a cabo para que todos los pacientes tengan las mismas oportunidades. Todo ello sin olvidar que existe un pico de dolor en edad laboral, y por tanto, segmentar los programas para adaptarlos a cada tipo de paciente.

Sin embargo, la interoperabilidad en la misma comunidad autónoma es otro de los hándicap que detectan los expertos. “Es necesario que al menos exista un conjunto mínimo de datos que sea compartible”, indica Margarit. Las pruebas complementarias, como señaló Ibor, tienen un coste para el sistema, y por tanto, “sale más barato unificar sistemas”, resolvió Tornero.

Más educación y visibilidad

En este escenario, además, la educación a la sociedad y la formación al profesional entran en juego. En cuanto a los pacientes, Elena Ruiz hizo hincapié en el papel que juegan las asociaciones, sin olvidar la educación a la sociedad en general. Muchos de estos pacientes están en activo y, a su juicio, “con una pequeña mejora en el entorno profesional se podría mejorar el estado del trabajador”. Las cifras que maneja la asociación indican que el 24,6 por ciento de las personas con migrañas ha perdido su trabajo; y que un 28 por ciento no puede desarrollar su carrera profesional por culpa del dolor de la migraña. “Esto va a ir a más”, advirtió.

Actualmente, en los departamentos de salud se están diseñando rutas asistenciales para distintas patologías, por ejemplo, lumbalgia crónica o dolor neuropático. Sin embargo, ¿sería interesante que todos contemplaran una sola ruta asistencial para el dolor crónico? Ante esta cuestión, Margarit explicó que hay áreas de la comunidad que no tienen una clara accesibilidad a una unidad de dolor, con criterios de derivación específicos. “Necesitamos una redistribución de recursos, y esto no implica aumento de gasto”. A su juicio, es necesario que la estrategia autonómica establezca los requisitos para que un paciente acceda a una unidad de dolor, y que esta cuente con una cartera de servicios común. “Las unidades nacieron como amalgama de muchas especialidades pero ahora ya tenemos claro lo que hacemos”, añadió.

En todo este contexto, para Ibor existe el problema del presupuesto. El experto tiene experiencia en haber puesto en marcha acciones específicas de formación a profesionales que acabaron desapareciendo. “Es importante tener herramientas y tener un respaldo en los equipos”, añadió Ruiz, al tiempo que recordó que las experiencias que funcionan deben perdurar en el tiempo.

Como incidió Margarit, la comunidad diseñó su propia ruta asistencial frente a esta enfermedad. “Un gran proyecto, ejemplo de una buena organización”. Eso sí, el principal problema, para este especialista, era la inexistencia de indicadores. “Necesitamos una reevaluación”, incidió el experto. Ante esto, hay que buscar cambios en el modelo sanitario.

El papel del paciente en este nuevo modelo sanitario es fundamental. “Hay que hacerlo responsable”, recalcó Ruiz. Para ello, las escuelas de pacientes junto con las asociaciones tienen su rol.

Desde la esfera legislativa, Carlos Laguna indicó que impulsar estas medidas es una necesidad que debe abrirse a otros ámbitos, más allá del sanitario. “Es un asunto que tiene que abordarse de manera transversal”. “Por ejemplo, ¿Qué pasa con los pacientes que viven en zonas rurales? Y si es un problema también laboral, ¿qué pasa con los empresarios?”. Cuestiones que deben ser abordadas, a juicio del diputado, por varios vértices. Implementar, por tanto, programas conjuntos es una cuestión más a añadir a la lista de peticiones. De hecho, como recordó Tornero, no hay que pasar por alto el componente bio-psico-social es fundamental. “Hemos de mejorar no solo la parte del abordaje. Es un problema que abarca muchos ámbitos”, acotó el experto.

<p>La Comunidad Valenciana comienza a trazar su estrategia frente al dolor</p>
El Colegio Oficial de Médicos de Valencia acogió este encuentro de redacción que trató de avanzar en la situación de dolor en la Comunidad Valenciana.
<p>La Comunidad Valenciana comienza a trazar su estrategia frente al dolor</p>

Carlos Laguna
Pte. de la Comisión de Sanidad de las Corts Valencianas
“La clase política tenemos la obligación de escuchar a todos los actores y a partir de ahí elaborar las iniciativas”

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César Margarit
Unidad del Dolor del Hospital General Univ. Alicante
“Es necesaria la coordinación y un cambio de modelo y esto implica dar entrada a nuevos perfiles sanitarios”

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Carlos Tornero
Anest. Reanim. y Terapéutica del Dolor. Clínico Univ. Valencia
“Tenemos que organizar todo lo que tenemos a través de un plan estratégico que responda a las desigualdades”

<p>La Comunidad Valenciana comienza a trazar su estrategia frente al dolor</p>

Pedro Juan Ibor
Coordinador Nacional del Grupo de Dolor de Semergen
“El Plan Autonómico tiene que contar con todos los actores y AP tendrá un papel relevante”

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Elena Ruiz de la Torre
Asociación Española de Cefalea y Migraña
“Los programas que funcionan se tienen que mantener a largo plazo y ser replicados”

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