La recuperación en innovación e I+D se ralentizó en 2016

Un informe de Fedea analiza las última estadísticas publicadas en diciembre
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Madrid
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26 ene 2018 - 13:47 h
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La Fundación de Estudios de Economía Aplicados ha publicado un informe elaborado por Juan Mulet que analiza la la situación del sistema español de innovación e I+D con datos de la Estadística de I+D y de la Encuesta de Innovación del INE para 2016, publicados a finales de año.

Los datos de 2016 muestran la persistencia de los efectos de la crisis económica sobre estas actividades. Tras sufrir un continuo deterioro entre 2009 y 2014 los principales indicadores del sector mejoraron en 2015 en lo que parecía el inicio de la recuperación. Desafortunadamente, los datos de 2016 apuntan a una significativa caída del ritmo de recuperación.

Así, mientras que el volumen de gasto en innovación y en I+D aumentó en 2015 a un ritmo del 5,5 por ciento y del 2,7 por ciento respectivamente, en 2016 el aumento del gasto ha sido sólo del 0,8 por ciento en el caso de la innovación y en el 0,7 por ciento en el de la I+D.

Revisión de tres informes

El documento de Fedea incluye un resumen de las ediciones de 2017 de tres de los informes anuales sobre la innovación de mayor difusión mundial. Se trata de el European Innovation Scoreboard, el Global Innovation Index y el Global Competitiveness Report. El primero analiza y compara los indicadores de 36 países, entre los que están los de la Unión Europea, y los otros dos los de más de un centenar de economías de los cinco continentes.

En todos ellos se constata la debilidad del sistema español de innovación, especialmente en su componente empresarial, y el gradual deterioro de su posición dentro del ranking internacional desde el comienzo de la crisis.

España se caracteriza por un nivel bajo de gasto en I+D e innovación, un deficiente aprovechamiento del conocimiento científico y tecnológico y una escasa relación de las empresas con las universidades y centros de investigación públicos. Según esta revisión, España tampoco destaca por su capacidad para atraer y mantener talento o para financiar la innovación. Su posición relativa es algo mejor en términos de la calidad de sus infraestructuras, del sistema educativo y de los organismos públicos de investigación, pero siempre por debajo de la media de los países de nuestro entorno.

El trabajo de Fedea refleja que los resultados de los dos estudios estadísticos que año tras año realiza el INE, hacen suponer que en 2016 se ha mantenido el cambio de tendencia iniciado en 2015, pero con menor intensidad, especialmente en el sector público.

Los gastos en Innovación y en I+D han aumentado de nuevo este año, pero en porcentajes menores que los del año anterior. El de innovación lo hizo en un 1,3 por ciento y el de I+D en un 0,7 por ciento sobre los mismos datos de 2015. Los valores absolutos fueron en 2016 de 13.857 millones de euros para innovación frente a los 19.900 millones de euros de 2008, un 30 por ciento menos.

Para I+D fueron de 13.259 millones de euros en 2016, un 9,8 por ciento menos que en 2008, cuando habían alcanzado los. 14.700 millones de euros.

Más heterogeneidad entre CC. AA.

Por otra parte, hay que señalar que la crisis no ha resuelto la falta de homogeneidad del sistema español de innovación, más bien la ha empeorado. Las comunidades autónomas con más gastohan aumentado su importancia porcentual y entre las de menor gasto ha habido cambios de orden, algunos significativos. En 2016, ha habido crecimientos muy diferentes entre las comunidades.

Los datos subrayan que han aumentado las empresas que realizan I+D de forma continua, mientras que han disminuido las que lo hacen ocasionalmente. El porcentaje de empresas innovadoras que hacen I+D también ha ido aumentando durante toda la crisis, lo que puede interpretarse como que han sido menos las empresas que han dejado la I+D que las que dejan de ser innovadoras.

Los datos sobre I+D muestran una fluctuación singular. El gasto público disminuyó en 2016 en un 2 por ciento, mientras que el privado aumentó en un 3 por ciento. Como es habitual, el sector público financia en gran medida la ejecución publica y las empresas la I+D privada.

Menor crecimiento

El aumento del gasto en innovación e I+D se situó en un 0,7 y un 0,8 por ciento en 2016

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