“La sanidad no se puede fragmentar, se rompe el principio de equidad”

EXUPERIO DÍEZ-TEJEDOR
Presidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN)
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Madrid
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02 mar 2018 - 13:32 h
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La Sociedad Española de Neurología (SEN) afronta su nueva etapa con Exuperio Díez-Tejedor a la cabeza. El presidente de la SEN aborda con GM el presente y futuro de la especialidad.

Pregunta. ¿Cómo se está planteando el reto de la presidencia de la SEN?

Respuesta. Nunca he pensado que fuera un reto, sí un servicio. A nivel de compromiso con la sociedad es importante, y siempre es un honor que confíen en ti. Hay que mejorar los servicios, la asistencia, la investigación y docencia, que desembocará en un mejor tratamiento a los pacientes, así como las infraestructuras asistenciales. A veces somos un poco ‘pepitos grillo’ con la Administración porque nunca vamos a estar totalmente satisfechos con los recursos, pero esa es nuestra obligación. Vamos a seguir demandando mejor asistencia e investigación.

P. ¿Cómo ha cambiado el perfil del neurólogo en los últimos años?

R. Todavía está cambiando. Estamos en un proceso de evolución. A finales del siglo XX, nos encontrábamos con que parte de nuestros neurólogos se centraban mucho en las enfermedades raras, y muy poco de las más frecuentes. Esto ha hecho mucho daño a la neurología, ya que se fue percibiendo como una especialidad que sabía mucho de cosas que interesaban poco al resto, pero que realmente no resolvíamos los problemas: no teníamos tratamiento eficaces y curativos. Durante mucho tiempo los servicios de neurología eran pequeños en los hospitales, el cambio se produce a finales del siglo XX cuando los neurólogos, y sobre todo, mirando a Estados Unidos y eliminando ese nihilismo, se centraron en abordar a fondo las enfermedades que son más frecuentes y que más castigan a la sociedad.

P. ¿Cómo se palpó ese cambio?

R. Ese cambio se palpa en la mejora de los métodos diagnósticos, y en mejores tratamientos, que pueden cambiar el curso de la enfermedad: fármacos inmunomoduladores, tratamiento reperfusores, mejor manejo de anticoagulantes...Además se empieza a tratar la párkinson, también aparecen los tratamientos antiepilépticos, etc. Todo esto entra con un cambio de mentalidad. Somos una especialidad que se dedica a enfermedades que son muy frecuentes y prevalentes, con una mortalidad y morbilidad muy alta, que muchas de ellas aumentarán con el envejecimiento y que ya no nos dedicaremos únicamente a las enfermedades neurodegenerativas, también a todas esas otras. En los hospitales no se conciben sin un neurólogo en las guardias.

P. Funcionar por resultados es un desafío del SNS, la SEN ha dado pasos importantes...

R. Tenemos que tener registros de enfermedades, establecer sistemas colaborativos a nivel autonómico, así como el diseño de planes asistenciales. Hay que saber a qué nos enfrentamos, cuál es la realidad, y cómo se sigue a los pacientes. A nivel de la propia sociedad y en colaboración con el Ministerio de Sanidad, hay estrategias nacionales en ictus, y enfermedades neurodegenerativas... Intentamos marcar unas líneas de actuación para que luego se desarrollen en cada comunidad autónoma.

P. Las inequidades forman parte intrínseca del sistema sanitario en el acceso a las terapias, ¿desde neurología cómo se aborda este problema?

R. El profesional hace su prescripción, pero nos encontramos con unas comunidades que financian los tratamientos sin problema, y otras en las que se requiere un visado... Ocurre con los anticoagulantes o la esclerosis múltiple. Me parece malo. La sanidad no se puede fragmentar y creo que esto rompe el principio de equidad, lo rompe de por sí en muchas cosas. Las transferencias de las competencias sanitarias no ha sido muy buena idea. El Ministerio de Sanidad hizo dejación de todo. Una cosa es que se transmita la capacidad de gestión de recursos, pero las competencias últimas están en el ministerio. Sanidad debió haber mantenido la capacidad reguladora, y si un medicamento se puede prescribir, se prescribe sin cambiar en cada comunidad y tiene que seguir los mismos criterios. Hay otros aspectos de equidad rota, porque los recursos asistenciales no son los mismos en todas las autonomías. Está demostrado que en las provincias donde existe un mejor desarrollo asistencial, la mortalidad por infarto cerebral baja un 30 por ciento, y también lo hacen las secuelas. Y con las demencias ocurre lo mismo. La realidad es que no sólo en los medicamentos, hemos creado fronteras interiores con la Sanidad.

P. ¿Se han solventado las diferencias en el acceso a los tratamientos con los NACOs?

R. En la mayoría de comunidades no tienen problema en la prescripción, quizá lo del visado es un paso estúpido, porque al final si lo vas a dar, ¡qué más da! Este vicio burocrático que tenemos muy metido en la Administración española... —porque claro no nos podemos gastar en recursos ni en asistencia, pero en administración lo que haga falta—. Si quitáramos todos los trámites de visado y confiáramos en la capacidad prescriptora del personal, seguramente la Administración se podría dedicar a otras cosas. Sería mejor quitar barreras burocráticas, ya que lo que hacen es molestar al paciente.

P. ¿Qué áreas están avanzando más en neurología?

R. Están avanzando todas en paralelo. Estamos viendo nuevos tratamientos con los anticuerpos monoclonales para la esclerosis múltiple. Son tratamientos que incorporan avances en esta patología primariamente progresiva. En vascular también se ha tenido un empuje en los últimos años: unidades de ictus, el sistema asistencial extrahospitalario, etcétera. Los planes de ictus precedieron a los planes de infarto miocardio. Si analizamos el abordaje en epilepsia estamos viendo la aparición de nuevas terapias menos tóxicas, la cirugía cada vez mejor, la neuroimagen también ha ayudado mucho. Por otra parte, tenemos en los trastornos de movimiento avances en estimulación cerebral profunda, la incorporación de ultrasonidos en párkinson... En materia de prevención se han dado pasos. Ahora tenemos el conocimiento de que las enfermedades cerebrovasculares acelera la aparición de demencias, por tanto, si reducimos el riesgo de estos daños cerebrales habrán menos demencias. Actualmente, estamos inmersos en la reparación cerebral, y en la aplicación de terapias con células madre. Hay muchas líneas abiertas, la neurología es muy viva.

La transformación

“Durante mucho tiempo los servicios de neurología eran pequeños en los hospitales”

En un futuro

“Necesitamos registros, sistemas colaborativos, así como el diseño de planes asistenciales”

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