La investigación a debate

Castilla y León camina hacia la creación de registros vinculados al proceso asistencial

Potenciar la labor de los institutos de investigación sanitaria sigue siendo uno de los principales desafíos
Herramientas
Valladolid
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05 ene 2017 - 11:00 h
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El Sistema Nacional de Salud (SNS) es uno de los mayores generadores de conocimiento en España. Los hospitales son un agente importante en la cadena de investigación, innovación y desarrollo. Ante esta realidad, nadie mejor que el profesional sanitario para conocer las necesidades del paciente. Por este motivo es fundamental potenciar la colaboración público-privada, para que los vacíos que puedan producirse en la práctica clínica diaria puedan transformarse en ideas que den lugar a una innovación y que al mismo tiempo repercuta en la salud de los pacientes.

Lo cierto es que la falta de recogida de datos es algo que preocupa en todas las administraciones. Sin datos no hay registros, y sin registros no hay evaluación. Cada comunidad, aunque a distintas velocidades, trabaja en sus bases de datos para potenciar, a través de estas herramientas, la innovación.

Castilla y León ha reforzado la colaboración entre administración y la industria. Según datos de la encuesta sobre actividades de I+D de 2015, que elabora anualmente la industria farmacéutica, la inversión en investigación extramuros en el sector ascendió a 9,8 millones de euros, lo que supone un incremento del 50 por ciento de un año para otro. Sin embargo, a pesar del incremento siguen existiendo retos comunes en todas las comunidades autónomas. Por un lado, potenciar la labor de los institutos de investigación sanitaria, capaces de asesorar al profesional en el proceso de la investigación en materias complejas como patentes, legislación, transferencia, innovación... Por otro lado, la reordenación del trabajo para que el médico y el enfermero puedan investigar y complementar ese trabajo con su labor asistencial. Estos desafíos y las herramientas para conseguirlos se pusieron sobre la mesa en el encuentro de redacción ‘La investigación a debate en Castilla y León’, organizado por GACETA MÉDICA con el apoyo de Celgene.

A juicio de Rafael Sánchez, director general de Innovación y Resultados en Salud de la Gerencia Regional de Salud, es imprescindible la colaboración entre administración e industria. En el caso de Castilla y León esta se ha dado a través de los ensayos clínicos (EE.CC.) Actualmente, Sánchez considera que hay que hacer un cambio en este modelo de investigación.

Sin embargo, los trámites burocráticos para la aprobación de los ensayos es una realidad en el SNS. Los expertos tienen claro que hay que poner en marcha estructuras que agilicen este proceso.

Desconexión

Castilla y León cuenta, además, con un hándicap y es su dispersión geográfica que dificulta, entre otras cosas, la captación de pacientes. Javier del Pino, jefe de Sección de Reumatología del Hospital Universitario de Salamanca, explica que aunque el entorno es el adecuado para realizar investigación, la falta de coordinación entre los centros con proyectos de I+D es evidente. “Estamos aislados”, apostilla, al tiempo que asegura que hay que tratar de resolver la desconexión que existe en la Junta. “Hay que crear la cultura de la colaboración porque trabajar aisladamente tiene poco futuro”, reitera Del Pino.

El reumatólogo asegura que hay que buscar la manera de compaginar los intereses de la asistencia con los de la investigación. En esta línea, Julio Medina, del Servicio de Reumatología del Hospital Clínico Universitario de Valladolid, indica que el trabajo multidisciplinar es la mejor herramienta y “Castilla y León tiene mucho por hacer en este terreno”. Además, las consultas multidisciplinares están menos implantadas. Un escollo, a su juicio, que refleja que el esfuerzo que tienen que hacer es mayor. En este sentido, aunque no es fácil hay que potenciar la creación de grupos de investigadores. “Conlleva muchos años, y la mayoría de veces es una cuestión de voluntarismo”. Sin embargo, impulsar el perfil investigador desde el comienzo de la profesión, a través de la residencia, y los profesionales jóvenes es clave.

Como explica Del Pino hay dificultades para que los investigadores formen parte de un grupo de investigación. “Una opción intermedia es abrir los grupos para que los profesionales puedan formar parte de distintos hospitales de la comunidad. Esto podría solventar los problemas de las distancias”, aporta el reumatólogo.

Está claro que la investigación básica “es complicada, teniendo en cuenta la dispersión geográfica, la falta de tiempo y la inexistencia de grandes institutos en Castilla y León”, indica Medina, sin embargo, “se puede jugar un papel fundamental en investigación clínica, que es la más difícil de hacer y que tiene un valor inmediato”. Toda esta información se debería gestionar a través de registros.

Como incide Medina una historia clínica electrónica tiene que servir para que las personas que la rellenan saquen datos que evalúen. Eso sí, de manera interoperable. Actualmente, la comunidad está apostando por un desarrollo propio en los hospitales. “Hemos intentando que la historia clínica no esté basada en informes clínicos sino en base de datos, que sea interoperable y tenga arquetipos internacionales. De manera que al final el registro sea explotable 100 por 100”, comenta Sánchez.

Colaboraciones

Los expertos coinciden en que el papel de la industria farmacéutica en este aspecto es fundamental, sin embargo, “es importante que el sistema público canalice los recursos”, recuerda Medina, que además alude al registro de biológicos que puso en marcha la Sociedad Española de Reumatología (SER) con el apoyo de la industria farmacéutica.

Juan José Polledo, Governmental Affairs & Market Access Director en Celgene, puso sobre la mesa que la compañía ha destinado tres millones de euros en la Junta. “Bien gestionado y con clínicos de primera, Castilla y León es un entorno donde se pueden hacer cosas sensatas”. Polledo tiene claro que es necesario medir resultados. La falta de registros estatales en España es evidente, en comparación con países como Italia. “Los datos tienen que servir para seguir desarrollando investigaciones de calidad”, apostilla.

Sánchez es consciente de los puntos débiles de Castilla y León para seguir impulsando la innovación. “Tenemos hospitales de diversos tamaños y capacidades y siempre es un tema preocupante”, lamenta. En 2015 se pusieron en marcha 27 nuevos EE.CC. que se llevaron a cabo en los grandes hospitales. De este modo, en la Junta se están llevando a cabo estructuras de apoyo para la gestión, “a nivel centralizado para no pasar por distintos comités”, asegura. La idea es que al final sea posible incremental centros, investigadores y reclutamiento de pacientes. “Si queremos conseguir más competitividad tendremos que hacer una red colaborativa”. Además, Castilla y León está trabajando en una comisión rotativa que canalice y potencie los ensayos clínicos.

Miguel Ángel Ortiz de Valdielso, director gerente del Complejo Asistencial de Burgos, comenta que hay una cultura en determinados hospitales muy importante, a través de las fundaciones. “Tienen rapidez para gestionar EE.CC., con un modelo de colaboración es muy ágil”, asegura. Es el caso de Burgos, donde a través de la Fundación Burgos por la Investigación de la Salud es posible tomar decisiones rápidas. Sin embargo, habría que conectar al resto de hospitales. “Se podría avanzar de forma centralizada y aprovechando las herramientas que existen”, apunta el gerente, algo que atraería a la empresa. “Hay que aprovechar las posibilidades y la colaboración con el mundo privado, de manera regulada y trasparente ”.

Todo esto sería posible a través de los institutos. Desarrollar herramientas que permitan atraer más investigación y potencien el desarrollo de ensayos clínicos. Actualmente sólo existe el de Salamanca. El director general de Innovación reconoce que el proceso de reacreditación de estos centros es complicado, y están agravando el retraso para la creación de nuevos centros. En este sentido, la Junta no ha dejado de apostar por la creación de estas instituciones. De hecho, el plan estratégico regional contempla su creación. Ante esta situación, Sánchez explica que están intentando buscar colaboración de grupos investigadores del resto de la comunidad para seguir potenciando la innovación en el resto de regiones. “Lo ideal sería un instituto regional”. Una idea que comentó Sánchez y que contó con el beneplácito de todos los expertos.

Pero la falta de incentivos a los profesionales también resuena con fuerza en este ámbito. El “voluntarismo” como muchos expertos le llaman es una realidad en cualquier comunidad. Del Pino explica que hace falta crear plazas de investigadores, para profesionales clínicos. “Es necesario contratar a gente que tenga posibilidad de ver pacientes además de investigar”. Estas vacantes ya existen en algunas fundaciones, pero es necesario seguir aumentándolas.

Sánchez, por su parte, recuerda que el Instituto de Salud Carlos III tenía una convocatoria en su momento. El año pasado en Castilla y León se quedó vacía una vacante. “Hay problemas para encontrar sustitutos para los investigadores”, expone el director general, al tiempo que adelanta que ya está en marcha la convocatoria de plazas de este año.

Microgestión de la investigación.

Está claro que los equipos de investigación necesitan una trayectoria, y como incide el director general de Innovación en la Junta el nivel no es demasiado alto.“Para potenciarlo es básico crear el ambiente investigador, donde los profesionales asuman que es parte del trabajo, que sea bien visto por el hospital y el gerente y que se incluyan en los planes anuales de gestión”, aseguró Sánchez.

Por otra parte, el papel del paciente en la investigación también es importante. “Tienen que participar en el proceso”, añade Del Pino, al tiempo que puso en valor que la mejor manera de conseguirlo es por medio de las asociaciones de pacientes. “Es la mejor oportunidad de acercar la innovación al paciente de manera que pueda servir como factor de reclutamiento”, apunta el reumatólogo. A su vez, Sánchez considera que “en todo lo que han participado las asociaciones de pacientes han tenido éxito. Eso sí, con una buena información”.

Castilla y León ha reforzado la colaboración entre administración e industria, con un incremento de la inversión

Impulsar el perfil investigador de los profesionales desde la residencia es fundamental para potenciar la innovación

En 2015 se pusieron en marcha 27 nuevos EE.CC. que se llevaron a cabo en los grandes hospitales

Actualmente, la Junta sólo cuenta con el Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca

LAS FRASES

Miguel Ángel Ortiz de Valdielso,
director gerente del Complejo Asistencial de Burgos

La Fundación Burgos por la Investigación en Salud debería convertirse en instituto”

Julio Medina,
reumatólogo del Hospital Clínico Universitario de Valladolid

Para potenciar la trayectoria de los equipos de investigación es necesario que se cree el ambiente”

Juan José Polledo,
Governmental Affairs & Market Access Director en Celgene

Es necesario que alguien mida los resultados en salud, y por tanto los registros”

Rafael Sánchez,
director general de Innovación de Castilla y León

Necesitamos la colaboración público privada para que las ideas se lleven a la práctica”

Javier del Pino, jefe de Sección de Reumatología del Hospital Universitario de Salamanca

La falta de conexión entre los centros de Castilla y León es evidente. Estamos aislados”

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