Más cerca de una evaluación real del valor con los algoritmos de ASCO y ESMO

El reto del acceso a la innovación en ‘precisión’ tiene un nombre propio: medicamentos oncológicos
Madrid
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16 mar 2018 - 13:49 h
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Si hay un tipo de medicamento que condense mejor el debate entre acceso y sostenibilidad (y por tanto la necesidad de conocer el valor que aporta a la terapéutica actual) son los oncológicos. La ecuación que plantean está presente tanto en la Administración central como en las autonómicas, sumidas además en un contexto de ahorro presupuestario para hacer frente al déficit.

Ante este panorama, tanto la Asociación Europea de Oncología Médica (ESMO) como su homóloga americana (ASCO) han desarrollado dos algoritmos que ayudarían a establecer el valor real que aporta un fármaco para, en función de este, decidir primero su financiación y, posteriormente su precio. El modelo europeo construye una escala partir de la evidencia derivada de ensayos clínicos de fase III y busca estratificar de una manera reproducible el beneficio clínico esperado de los nuevos tratamientos. Se plantea en forma piramidal, con dos esquemas diferenciados, uno para tratamientos potencialmente curativos y otro para el cáncer avanzado (ver tabla 1). La primera de las pirámides se aplica a las terapias adyuvantes y neoadyuvantes aplicadas con fines curativos. Se gradúa en las escalas A, B y C, siendo A el mayor nivel de beneficio clínico. Por su parte, la segunda de las pirámides, para los tratamientos no curativos, se gradúa en una escala numérica de 5, 4, 3, 2 y 1, siendo 5 y 4 los niveles de mayor beneficio clínico.

La Asociación Americana de Oncología Clínica también divide sus algoritmos en función del tipo de terapia pero nos centraremos en aquellos tratamientos para cáncer avanzado. El sistema diseñado por la sociedad americana comparte la filosofía y parte del esquema de la escala planteada por la sociedad europea, aunque difiere en el marco de evaluación.

ASCO puntúa numéricamente el beneficio sanitario neto (BSN) del tratamiento, sumando o restando puntos en base a su beneficio clínico, su toxicidad y otros factores que considera relevantes (ver tabla 2). Asimismo, este marco no sólo considera el BSN del tratamiento, sino también su coste. Este precio, mensual o total, incluye el coste de adquisición del fármaco y el copago para el paciente, pero no el resto de costes relacionados con el tratamiento (hospitalizaciones, uso de urgencias, pérdidas de productividad, cuidados personales, desplazamientos, etc.), ante la dificultad de determinarlos. Al final de todo el análisis piramidal, se obtendrá un valor numérico del BSN del fármaco evaluado, que se complementará con información sobre el coste mensual total del tratamiento.

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