No existe un ‘feedback’ entre las políticas de salud y el impacto de la HC

La hipercolesterolemia se presenta como uno de los factores menos atendidos en las estrategias sanitarias
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Madrid
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08 mar 2019 - 13:21 h
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“No hay correspondencia de la hipercolesterolemia (HC) en las políticas de salud con su impacto en la morbimortalidad”, explica Roberto Nuño, director de Deusto Business School Health.

Una afirmación que se refleja en el análisis de situación realizado por el Proyecto Cholesterol Roadmap, puesto en marcha por esta institución junto con Sanofi España, que concluye que la respuesta a la HC como problema de salud en términos de estrategias sanitarias no se corresponde con su magnitud e impacto en términos de salud pública. Se presenta, en muchas ocasiones, diluida dentro de otras políticas o reflejada a nivel diagnóstico, pero con una carencia de líneas de actuación concretas y decididas para su abordaje. Así se puso de manifiesto en el seminario, ‘¿Cómo visibilizar la Hipercolesterolemia en las políticas de salud?’.

Para la experta en gestión y política sanitaria, Paloma Casado, la respuesta es clara: a través de protocolos concretos en las comunidades autónomas. “Es mucho más sencillo que una estrategia nacional”, apuntó. Actualmente, existen políticas a nivel nacional que se ocupan del colesterol entre otros factores de riesgo. “Existe consenso en cuanto a lo que consideramos colesterol elevado a través de valores de referencia a nivel científico. Por tanto, tenemos claro que se debe abordar a nivel de grandes políticas sanitarias. Si bien, no existe consenso en el cómo”.

Sobre si una estrategia común avanzaría en la equidad, Casado considera que España no tiene problemas con la equidad, aunque sí con la variabilidad en la práctica clínica. “Existe una cartera común pero no unos protocolos comunes de actuación ante problemas concretos”.

A su juicio, tiene que ser un abordaje centrado en la persona, de manera multidisciplinar. “Nos estamos focalizando en la medicina basada en la evidencia, cuando deberíamos focalizarnos en una medicina orientada al valor que aporta al paciente”.

Para el portavoz del PP en el Senado, Antonio Alarcó, es imprescindible actuar ante esta enfermedad. En esta línea, la presidenta de CardioAlianza, Maite San Saturnino, explicó que los pacientes tienen que asumir un rol activo. En materia de prevención se puede hacer mucho más. De hecho, adelantó los datos de un informe que publicarán en breve, que señala el desconocimiento de los factores de riesgo del colesterol. —Un 56 por ciento de los encuestados, pacientes que ya han sufrido un evento cardiovascular, no son conscientes de su importancia—. “Algo no estamos haciendo bien”, lamentó.

La realidad es que el colesterol supone la cuarta amenaza más costosa en Europa, y se da la paradoja de que la hipercolesterolemia familiar es la enfermedad genética más frecuente. Tal y como señaló Leopoldo Pérez de Isla, jefe de la Unidad de Imagen Cardiovascular del Clínico San Carlos. Ante esto, “tenemos medidas muy eficaces”.

Para el presidente de la Fundación de Hipercolesterolemia Familiar, Pedro Mata, el abordaje de esta patología es un modelo de medicina predictiva: diagnóstico genético, registros existentes, etcétera.

De hecho, Mata defiende que los registros son fundamentales para observar la historia natural de la enfermedad. Experiencia en este sentido ya existe (con registros liderados por la fundación), por lo que hacerlo de manera nacional no sería complicado.

La mayoría de los pacientes que padecen hipercolesterolemia familiar están asintomáticos en el primer nivel asistencial, por ello, implicar a primaria es clave. El diagnóstico precoz se hace fuerte . “Si aplicamos una estrategia de detección, en los próximos 20 años evitaremos más de 847 episodios coronarios, y ahorraremos más de 200.000 días de productividad laboral”, indicó Mata.

Por todo ello, en opinión de Fernando Civeira, representante de la Sociedad Española de Arterioesclerosis, donde debemos caminar es en la prevención. Hay modelos de éxito en otros países —Karelia del Norte— donde ya se ha conseguido reducir los episodios con un impacto importante. A su juicio, una buena estrategia sería NAOS, con intervenciones flexibles, intensivas, y con la implicación del sistema sanitario. “Si queremos hacer un abordaje para los próximos 25 años y bajar a la mitad las enfermedades cardiovasculares, hay que hacer una intervención poblacional a nivel de primaria”.

La hipercolesterolemia y la hipercolesterolemia familiar en cifras

Actualmente hay una epidemia de enfermedades cardiovasculares. “En España, un tercio de las muertes se deben a estas patologías, y muchas de ellas, están relacionadas con los niveles de HC”, apuntó Pérez de Isla. Lo cierto es que existe una evidente falta de conocimiento de estas patologías, y de ahí su infratratamiento o su bajo control. “Conocemos la importancia pero nos quedamos inactivos”, lamentó. Se estima que aproximadamente 190.000 personas en España padecen de hipercolesterolemia familiar y se estima que solo un 20 por ciento de ellas están diagnosticadas. Con estas cifras, “no hay dudas de que es un problema de salud pública”, puntualizó Mata. Para este experto, un instrumento en materia de prevención es el cribado familiar en cascada. “Hay evidencias de que es coste eficaz”, precisó el experto.

Otras de las herramientas con las que cuenta el sistema son las unidades de lípidos. De hecho, las que existen actualmente están organizadas en torno a la SEA, con grupo de investigación potentes y un registro nacional, como adelantó Civeira.

En este sentido, con la experiencia que existe en España, y con las cifras con respecto a esta enfermedad, los expertos coincidieron en que sería necesario vertebrar una estrategia.

Lo cierto es que el Proyecto Cholesterol Roadmap ha tratado de posicionar estratégicamente esta patología así como su visibilización. Integrado dentro de la iniciativa de la Federación Mundial del Corazon trata de reducir la mortalidad prematura. Por ello, España fue designada para pilotar la ruta del colesterol, identificar los obstáculos y definir las soluciones. En esto se ha avanzado en los últimos tiempos.

Retos quedan muchos: dado que la población afectada desconoce que padece HC y que existen problemas de adherencia al tratamiento, el grado de control de este factor de riesgo presenta un gran margen de mejora. Mientras ese control efectivo no se consiga, los efectos en la morbimortalidad, calidad de vida y gasto seguirán impactando. El lado positivo es que las principales causas de la HC y los principales factores de riesgo cardiovascular son modificables y existen tratamientos eficaces para el control adecuado de los niveles de colesterol en sangre.

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