“Queremos desarrollar actividades para fortalecer la colaboración público-privada”

ANA POLANCO directora de Corporate Affairs de Merck España
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Madrid
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15 dic 2017 - 14:33 h
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P. ¿Qué representa la biotecnología para el sector sanitario en nuestro país?

R. La vuelta de la economía española a las cifras ascendentes se ha reflejado en el sector biotecnológico en general. Así, las empresas biotecnológicas volvieron a crecer en 2016 por segundo año consecutivo, en este caso en torno al 8,7 por ciento, aunque aún no se han alcanzado los niveles de 2011 y 2012 en número de empresas. Estamos en el camino de la recuperación, como se refleja en la actividad económica del sector, ya que el impacto de las empresas con dedicación principal biotech supuso en 2015 (últimos datos disponibles) un 0,8 por ciento del PIB español, así como 130.000 empleos. Se trata de un sector que ya es altamente innovador y que genera empleo muy cualificado y favorece un crecimiento económico de valor añadido.

Si hablamos en concreto de la biotecnología roja, este sector tiene que ser clave para resolver los importantes retos a los que se enfrenta nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS), como una población envejecida y un aumento de las enfermedades crónicas. Más de la mitad de los asociados desarrollan su actividad en el área de salud. Ahora es necesario trabajar con la Administración sanitaria para crear un entorno que favorezca el acceso a la innovación y garantice la sostenibilidad a largo plazo del SNS, lo cual incluye iniciativas de colaboración público-privada y políticas públicas que pongan en valor la I+D+i a lo largo de toda la cadena, como es el caso de la compra pública innovadora.

En el caso de Merck, por ejemplo, nuestra apuesta por la biotecnología está presente en nuestros casi 350 años de historia, así como en todas las fases del proceso biotecnológico, ya desde su origen gracias al área de Life Science, con tecnología que se emplea en investigación y producción biotecnológica. Además, la apuesta de Merck por la biotecnología tiene a nuestro país como un gran puntal de la compañía en todo el mundo gracias a la planta de producción biotecnológica de Tres Cantos.

P. ¿A qué retos se enfrentará el sector biotecnológico en los próximos años?

R. En general, la situación de la biotecnología española mejora año tras año, si bien la crisis económica supuso un freno similar al de otros sectores, con la particularidad de que en este caso hablamos de un sector que todavía está en proceso de maduración y que cuenta con un elevado coste de la innovación y largos periodos de rentabilidad, lo cual complica el crecimiento en periodos de recesión. Por eso es necesario seguir creciendo, y hacerlo a un mayor ritmo, que nos permita alcanzar niveles anteriores a la crisis y, posteriormente, superarlos sin problemas.

En este sentido, una de las apuestas de nuestra candidatura es por el refuerzo del compromiso firme con la defensa de los intereses de pymes y micropymes de reciente creación en iniciativas como la nueva Ley de Contratación del Sector público, que mejoren su competitividad y fomenten su internacionalización. Esta ley trata de conseguir que se utilice la contratación pública como instrumento para fomentar políticas europeas y nacionales dirigidas a la promoción de iniciativas en materia social, medioambiental, de innovación y desarrollo, y promoción de las pymes.

Otra clave es el compromiso de trabajo con los organismos públicos de investigación (OPI), universidades, hospitales, grupos colaborativos y diversos entes dedicados a la investigación en el ámbito público/sin ánimo de lucro (representando en torno al 20% de los asociados). Nos gustaría poner en marcha actividades encaminadas a favorecer y fortalecer las colaboraciones público-privadas en el sector.

P. ¿Qué frenos detecta que existen para la innovación en España?

R. Cualquier sector tiene margen de mejora, que a su vez supone un motor de crecimiento constante. A pesar de ello, es importante que año tras año sigamos mejorando, y nuestro objetivo es aumentar el ritmo de este crecimiento. La percepción por parte de las empresas biotecnológicas es que aún se puede mejorar la coordinación con la Administración pública, de forma que la biotecnología progrese gracias al trabajo conjunto de los sectores público y privado.

Otro de los puntos de mejora es un problema inherente a la ciencia española: el número de patentes. Cuesta llevar a cabo la traslación de la investigación, y, de hecho, el año pasado el número de patentes del sector fue de 813, un 11 por ciento menos que en 2015.

P. ¿Con qué objetivos presenta su candidatura a la presidencia de ASEBIO?

R. Merck encabeza una candidatura conjunta con AbbVie, Ingenasa y Bioincotech, cuyo objetivo es convertir a ASEBIO en un verdadero agente del cambio que haga de la innovación en el sector biotecnológico un motor para la solución a los grandes retos a los que se enfrenta la sociedad, ya sea desde la biotecnología roja, verde o blanca.

Nuestro Plan de Acción a cuatro años, que continúa el Plan Estratégico de ASEBIO, destaca los siguientes puntos: El posicionamiento como interlocutor de referencia de la biotecnología española ante la Administración y organismos nacionales e internacionales, con un discurso propio y diferenciado del resto de las asociaciones.

La colaboración en todos los procesos regulatorios que afecten a cualquier ámbito de la biotecnología. Estrechar los lazos de ASEBIO con la comunidad científica del área biotech y potenciar el papel participativo de los centros públicos de investigación. Y finalmente, la potenciación de la defensa de los intereses de las pymes y micropymes, con el fin de mejorar su competitividad en el mercado español y fomentar su internacionalización.

Estamos convencidos de que, con el compromiso y apoyo de todos los socios, podemos impulsar a la asociación como un órgano clave de representación de la biotecnología española en los ámbitos de la salud, agroalimentario e industrial.

P. El gasto público en innovación supone el 1,23 % del PIB. ¿Cree que es necesario aumentar el apoyo público? ¿Qué debería hacer el Gobierno para impulsar la I+D+I?

R. Somos conscientes de que se están haciendo grandes esfuerzos en este campo, pero todavía existe margen de crecimiento en el gasto público en I+D+i hasta alcanzar niveles de otros países de nuestro entorno. En cualquier caso, no todo apoyo gubernamental tiene que llegar en forma de inversión sino que también puede hacerlo facilitando nuestra participación en proyectos europeos de I+D+i. La mejora de sectores como el biotecnológico pasa por una mayor y mejor coordinación público-privada, y la compra pública innovadora es una de las alternativas paradigmáticas en este sentido.

P. ¿Será la compra pública innovadora uno de los caballos de batalla?

R. Se trata de un instrumento muy interesante que ya está en marcha en algunas comunidades autónomas como Galicia, Cataluña y el País Vasco. Gracias a la compra pública innovadora se incentiva el pensamiento disruptivo y surgen iniciativas innovadoras que nos ayudan a enfrentarnos a los retos actuales de nuestra sociedad. La compra pública de innovación va a reestructurar el ecosistema de la innovación, otorgando al sector público un papel clave, sobre todo en lo que se refiere a su capacidad de compra. Tanto en nuestra candidatura conjunta para ASEBIO como en Merck tenemos claro que el camino de la mejora y el crecimiento económico pasa no solo por innovar en la investigación y la producción sino también en los mecanismos que favorecen dichas investigación y producción, y favorecer su acceso a los ciudadanos.

P. ¿Qué medidas ayudarían a fomentar la inversión privada?

R. Es necesaria una mayor coordinación entre los sectores público y privado. Si esto se logra, el resto de cosas vendrán casi solas. En cualquier caso, podríamos concretar en aspectos como unas mayores certidumbre regulatoria y exenciones fiscales a la I+D+i.

P. Además de en investigación y desarrollo ¿Qué papel puede tener la industria innovadora en la formación?

R. La industria innovadora atesora un gran conocimiento en las especialidades en las que trabaja, que puede poner a disposición de la comunidad científica. Además, posee un músculo económico necesario para impulsar la I+D+i sanitaria.

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