Realizar entrevistas motivacionales reduce el consumo de fármacos

Los profesionales no tienen formación suficiente y tampoco saben gestionar las emociones en consulta
Herramientas
Madrid
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21 oct 2016 - 13:00 h
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La entrevista motivacional es un tipo de relación con el paciente que consiste en centrarse en la persona con sus ideas, preocupaciones, expectativas, sentimientos y las repercusiones que tiene su problema en su vida; es un tratamiento que considera a la persona de una forma integral. Así lo comentó a GM Juan Carlos Arboniés, presidente del Comité Organizador del 27º Congreso Nacional de Entrevista Clínica y Comunicación Asistencial, organizado por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc).

Se trata de, primero, intentar centrarse en la persona y, partiendo de ese punto, ir desarrollando actitudes básicas como la empatía, saber cómo ve el paciente el problema y respetar en todo momento la decisión de cambiar o no. También se intenta orientar a la persona hacia conductas más saludables o a mejorar la adherencia a los tratamientos con unas herramientas sencillas que, fundamentalmente, se basan en escuchar al paciente y estimularlo por medio de la escucha reflexiva. “Si el paciente quiere cambiar, el profesional sería un facilitador de este cambio”, subrayó Arboniés.

En cuanto a las aplicaciones que tiene, son muy amplias pues, además de facilitar que los pacientes slleven una vida más saludable, permite que cambien también sus hábitos más perjudiciales por otros más positivos. Todo ello teniendo en cuenta que la persona es la que cambia y el papel de los facultativos es “echar una mano”, reflexionar con ellos y trabajar determinados aspectos relacionados con sus hábitos.

Deshabituación tabáquica

Uno de los campos en los que la entrevista motivacional puede ser muy útil es en la deshabituación tabáquica. En este caso, el primer paso es ayudarle a reflexionar sobre su hábito, a que se conciencie de que es importante para él y que busque su propia motivación para dejar de fumar. Para ello, también es importante indagar en las razones que la persona tiene para seguir fumando para que pueda buscar su propia motivación, dejarlo y vencer “el lado de la balanza que le impulsa a fumar”.

Posteriormente, durante todo el proceso de deshabituación tabáquica, también ayuda la entrevista motivacional, aparte de que puedan añadirse otras herramientas como fármacos o algún tipo de terapia conductual o cognitiva.

Varios trabajos de investigación sobre esta técnica mostraron que son más eficaces que las entrevistas habituales para reducir la hipercolesterolemia y los pacientes de médicos que utilizan entrevistas motivacionales necesitan menos tratamientos farmacológicos.

Sin embargo, Arbioniés aseguró que, por lo general, los profesionales sanitarios no tienen formación sobre entrevista clínica y es algo que “hay que impulsar”, motivo por el cual este Congreso dedicó diversos talleres al tema.

Por otro lado, Juan José Rodríguez, presidente del Comité Científico, incidió en que en la carrera de medicina no hay suficiente tiempo, espacio y dedicación para entrenar a los estudiantes de cara a que sepan mostrarse empáticos con los pacientes, algo en lo que es esencial que el clínico se maneje adecuadamente.

En lugar de contar con asignaturas específicas, Rodríguez considera que la comunicación asistencial y, dentro de la misma, la empatía, tiene que ser algo transversal y “estar flotando como parte integrada” en toda la formación clínica de los estudiantes, fundamentalmente desde 3º en adelante. Es importante la formación sobre comunicación asistencial, escucha, empatía, respeto a los pacientes, participación en la toma de decisiones compartidas, etc.

Lamentó que “muy pocas universidades” trabajen actualmente este tema de manera suficiente. De hecho, señaló que solamente se da en algunas universidades en Cataluña, Comunidad de Madrid y Zaragoza “y luego casos muy aislados, pero en poco sitios se hace énfasis en este aspecto”, apostilló.

Manejo de las emociones

Saber manejar las emociones cuando el paciente acude a consulta es, a juicio del presidente del Comité Científico del Congreso, “algo fundamental”, ya que es de gran ayuda a la hora de cuidar a las personas y a que se sientan correctamente atendidos. “Pensamos que es algo que en nuestra sociedad no se toca mucho, en las relaciones personales hay muy pocas personas que sepan manejarse con las emociones de los demás, tendemos a evitarlas”, aseguró para añadir que, incluso en la consulta clínica, los facultativos suelen evitar las grandes emociones y rápidamente comienzan a buscar el lado positivo de las cosas. En esta línea, señaló lo que no se tiene en cuenta generalmente es que todas las enfermedades, incapacidades y desgracias conllevan una carga emocional muy importante que, si no se puede compartir, a la larga agrava las enfermedades e incrementa la sensación de soledad y de desatención.

Rodríguez incidió en que el problema que surge es que los médicos no están entrenados para ello. Agregó que los facultativos, si se encuentran ante una persona que ha sufrido un infarto cerebral, se “lanzan” a diagnosticar cómo es de grande el infarto, qué alteraciones tiene en el cerebro, en los brazos, en las piernas, en la vista o en el habla, pero no están preparados para contemplar a esa persona que ha tenido un infarto cerebral como a una persona que está sufriendo. Entonces, las personas con esa o cualquier otra enfermedad se quedan aisladas, no pueden mostrar su sufrimiento ni compartirlo con los demás.

En consecuencia, estos pacientes le dan “muchas vueltas a las cosas” y, en ocasiones, caen en estados de ansiedad y depresión y parece que pierden interés por la vida cuando si, por el contrario, sacasen todas esas emociones y los sanitarios les pudiesen acompañar en el procesamiento “de todo ese estado emocional tan difícil por el que están pasando” mejorarían de manera muy significativa y se aliviarían mucho de sus problemas. Además, podrían también compartir sus sentimientos con sus familiares y no se sentirían tan solos y aislados, “aumentando el sufrimiento a la propia enfermedad que tienen”.

Por ello, incidió en la necesidad de mejorar la formación en el manejo de las emociones, teniendo en cuenta que “es algo relativamente fácil”, pues si se aprende a hacerlo “funciona muy bien”.

La entrevista motivacional es un tipo de relación con el paciente que consiste en centrarse en la persona con sus ideas, preocupaciones, expectativas, sentimientos y las repercusiones que tiene su problema en su vida; es un tratamiento que considera a la persona de una forma integral. Así lo comentó a GM Juan Carlos Arboniés, presidente del Comité Organizador del 27º Congreso Nacional de Entrevista Clínica y Comunicación Asistencial, organizado por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc).

Se trata de, primero, intentar centrarse en la persona y, partiendo de ese punto, ir desarrollando actitudes básicas como la empatía, saber cómo ve el paciente el problema y respetar en todo momento la decisión de cambiar o no. También se intenta orientar a la persona hacia conductas más saludables o a mejorar la adherencia a los tratamientos con unas herramientas sencillas que, fundamentalmente, se basan en escuchar al paciente y estimularlo por medio de la escucha reflexiva. “Si el paciente quiere cambiar, el profesional sería un facilitador de este cambio”, subrayó Arboniés.

En cuanto a las aplicaciones que tiene, son muy amplias pues, además de facilitar que los pacientes slleven una vida más saludable, permite que cambien también sus hábitos más perjudiciales por otros más positivos. Todo ello teniendo en cuenta que la persona es la que cambia y el papel de los facultativos es “echar una mano”, reflexionar con ellos y trabajar determinados aspectos relacionados con sus hábitos.

Deshabituación tabáquica

Uno de los campos en los que la entrevista motivacional puede ser muy útil es en la deshabituación tabáquica. En este caso, el primer paso es ayudarle a reflexionar sobre su hábito, a que se conciencie de que es importante para él y que busque su propia motivación para dejar de fumar. Para ello, también es importante indagar en las razones que la persona tiene para seguir fumando para que pueda buscar su propia motivación, dejarlo y vencer “el lado de la balanza que le impulsa a fumar”.

Posteriormente, durante todo el proceso de deshabituación tabáquica, también ayuda la entrevista motivacional, aparte de que puedan añadirse otras herramientas como fármacos o algún tipo de terapia conductual o cognitiva.

Varios trabajos de investigación sobre esta técnica mostraron que son más eficaces que las entrevistas habituales para reducir la hipercolesterolemia y los pacientes de médicos que utilizan entrevistas motivacionales necesitan menos tratamientos farmacológicos.

No poder expresar las emociones provoca que los pacientes caigan en estados de ansiedad y depresión

Muy pocas universidades en España forman suficientemente a sus alumnos sobre comunicación

Sin embargo, Arbioniés aseguró que, por lo general, los profesionales sanitarios no tienen formación sobre entrevista clínica y es algo que “hay que impulsar”, motivo por el cual este Congreso dedicó diversos talleres al tema.

Por otro lado, Juan José Rodríguez, presidente del Comité Científico, incidió en que en la carrera de medicina no hay suficiente tiempo, espacio y dedicación para entrenar a los estudiantes de cara a que sepan mostrarse empáticos con los pacientes, algo en lo que es esencial que el clínico se maneje adecuadamente.

En lugar de contar con asignaturas específicas, Rodríguez considera que la comunicación asistencial y, dentro de la misma, la empatía, tiene que ser algo transversal y “estar flotando como parte integrada” en toda la formación clínica de los estudiantes, fundamentalmente desde 3º en adelante. Es importante la formación sobre comunicación asistencial, escucha, empatía, respeto a los pacientes, participación en la toma de decisiones compartidas, etc.

Lamentó que “muy pocas universidades” trabajen actualmente este tema de manera suficiente. De hecho, señaló que solamente se da en algunas universidades en Cataluña, Comunidad de Madrid y Zaragoza “y luego casos muy aislados, pero en poco sitios se hace énfasis en este aspecto”, apostilló.

Manejo de las emociones

Saber manejar las emociones cuando el paciente acude a consulta es, a juicio del presidente del Comité Científico del Congreso, “algo fundamental”, ya que es de gran ayuda a la hora de cuidar a las personas y a que se sientan correctamente atendidos. “Pensamos que es algo que en nuestra sociedad no se toca mucho, en las relaciones personales hay muy pocas personas que sepan manejarse con las emociones de los demás, tendemos a evitarlas”, aseguró para añadir que, incluso en la consulta clínica, los facultativos suelen evitar las grandes emociones y rápidamente comienzan a buscar el lado positivo de las cosas. En esta línea, señaló lo que no se tiene en cuenta generalmente es que todas las enfermedades, incapacidades y desgracias conllevan una carga emocional muy importante que, si no se puede compartir, a la larga agrava las enfermedades e incrementa la sensación de soledad y de desatención.

Rodríguez incidió en que el problema que surge es que los médicos no están entrenados para ello. Agregó que los facultativos, si se encuentran ante una persona que ha sufrido un infarto cerebral, se “lanzan” a diagnosticar cómo es de grande el infarto, qué alteraciones tiene en el cerebro, en los brazos, en las piernas, en la vista o en el habla, pero no están preparados para contemplar a esa persona que ha tenido un infarto cerebral como a una persona que está sufriendo. Entonces, las personas con esa o cualquier otra enfermedad se quedan aisladas, no pueden mostrar su sufrimiento ni compartirlo con los demás.

En consecuencia, estos pacientes le dan “muchas vueltas a las cosas” y, en ocasiones, caen en estados de ansiedad y depresión y parece que pierden interés por la vida cuando si, por el contrario, sacasen todas esas emociones y los sanitarios les pudiesen acompañar en el procesamiento “de todo ese estado emocional tan difícil por el que están pasando” mejorarían de manera muy significativa y se aliviarían mucho de sus problemas. Además, podrían también compartir sus sentimientos con sus familiares y no se sentirían tan solos y aislados, “aumentando el sufrimiento a la propia enfermedad que tienen”.

Por ello, incidió en la necesidad de mejorar la formación en el manejo de las emociones, teniendo en cuenta que “es algo relativamente fácil”, pues si se aprende a hacerlo “funciona muy bien”.

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