Solo el 23% de los pacientes accede a alguna de las 79 unidades de ictus

Los expertos insisten en la necesidad de reorganizar el mapa asistencial de estas unidades especializadas
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Madrid
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05 abr 2019 - 14:12 h
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En España solo existen 79 unidades de ictus localizadas, en su mayoría, en las grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia. A ellas tan solo acceden el 23 por ciento de los pacientes, una muestra de que, como explica el presidente de la Fundación Humans, Julio Zarco, “en España existe una escasa planificación sanitaria”.

Así se puso de manifiesto en la jornada organizada por la alianza Bristol-Myers Squibb y Pfizer, ‘Abordaje multidisciplinar del ictus. Políticas sanitarias para una mayor prevención y una mejor atención’.

Se calcula que en España hay unos 120.000 afectados al año y se calcula que para 2035 aumentará el riesgo en un 35 por ciento. En este sentido, la falta de una organización en torno a unidades especializadas es algo que preocupa a neurólogos, cardiólogos y atención primaria.

Como incidió el presidente de la Sociedad Española de Neurología, Exuperio Díez Tejedor, la coordinación entre los niveles asistenciales —primaria y especializada— debe ser fluida. Un ejemplo de ello es el CEIPC, un comité creado en el año 2000, que adaptó las guías europeas para avanzar en el abordaje de estas enfermedades. El siguiente paso fue crear el Área de Atención Integrada de Riesgo Vascular, un servicio transversal, como explica su responsable, Pedro Armario. “La consulta es unificada entre internista, neurólogo, cardiólogo, etcétera”. La primera visita es única, de tal manera, que el paciente “entra por una puerta”. Gracias a iniciativas como este área se ha conseguido mejorar el control de HTA.

El papel de atención primaria

Más allá de la prevención primaria que ya hacen en las consultas los médicos, el primer nivel asistencial tiene un rol más activo en el abordaje de este tipo de pacientes. Como explicó el presidente de Semergen, José Luis Llisterri, “tenemos que reivindicar que atención primaria pueda acceder a pruebas complementarias” para así avanzar en el diagnóstico y tratamiento de estos pacientes.

Díez Tejedor puso el ejemplo de la Comunidad de Madrid donde ya se está avanzando en que la integración de cuidados.

Sin embargo, una vez que el paciente padece el ictus es derivado a los especialistas, recibe su tratamiento.... ¿Cómo es el seguimiento? Esta fue otra de las claves del debate. El tratamiento post ictus. La coordinación sociosanitaria entra en juego en este sentido.

Para esta esfera, los políticos tienen sus recetas. En la mesa política compuesta por representantes de las tres principales formaciones Javier Castrodeza (PP), José Manuel Freire (PSOE), y Marta Marbán (Ciudadanos) coincidieron en que debe existir una estrategia nacional que aglutine también la vertiente social de la enfermedad. A juicio de Castrodeza, habría que diferenciar entre el nivel sociosanitario de la rehabilitación, que precisa el paciente. “La rehabilitación es un eje fundamental, después llegarán las experiencias sociosanitarias”. Otro paso a dar, a juicio de Freire, sería aglutinar Sanidad y Servicios Sociales en todas las comunidades autónomas. Avanzar en la tarjeta sociosanitaria única también está pendiente, tal y como recordó Marbán.

Para ello están de acuerdo en hacer una revisión legislativa para analizar el abordaje tras esta enfermedad. Revisar la estrategia del 2008 y adaptarla al nuevo contexto de manera conjunta sería el primer paso para abordar de manera global la asistencia al paciente con ictus.

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