Solo la mitad de afectados por trastorno límite de personalidad acuden a los servicios sanitarios

La Fundación AMAI-TLP presenta el primer estudio sociológico que recoge el impacto de esta patología
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Madrid
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22 oct 2019 - 15:10 h
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La Fundación Asociación Madrileña de Ayuda e Investigación del Trastorno Límite (AMAI-TLP) de Personalidad ha presentado esta mañana el primer estudio sociológico sobre esta patología.

A pesar de la complejidad de la tarea por la ausencia de datos oficiales sobre este trastorno, la asociación ha realizado una primera aproximación que permite dar visibilidad a esta enfermedad enormemente compleja que tiene un gran impacto en la vida de los pacientes y de su entorno inmediato.

El trastorno límite de personalidad (TLP) consiste en un patrón persistente de inestabilidad en las relaciones interpersonales afecto y autoimagen con escaso control de impulsos, según la definición de la American Psychiatric Association.

Es uno de los diez tipos de trastornos de personalidad. Tal y como recoge el estudio, cuenta con un diagnóstico complejo, heterogéneo y controvertido caracterizado por la inestabilidad afectiva, la peculiaridad de las relaciones interpersonales, los sentimientos de vacío y las tendencias suicidas.

Aunque en la actualidad no existe ningún fármaco autorizado específicamente para este trastorno, según los datos de este estudio hasta un 80 por ciento de los pacientes diagnosticados ha seguido tratamiento con fármacos antidepresivos en los últimos años.

El trabajo, elaborado a partir de la recopilación de datos en fuentes secundarias a través de la técnica del Desk Research, refleja que la prevalencia del TLP oscila entre el 1 y el 2 por ciento de la población general, y se sitúa aproximadamente en un uno por ciento en adultos y hasta el 3 por ciento en adolescentes. Además, un 75 por ciento de los afectados son mujeres.

<p>Solo la mitad de afectados por trastorno límite de personalidad acuden a los servicios sanitarios</p>

Se estima que solo entre el 40 y el 60 por ciento de los afectados acude a los servicios sanitarios, de manera que la mitad, “están desatendidos y no reciben atención médica”, insisten desde la asociación.

El estudio también constata que el paciente afectado realiza un gran consumo sanitario, ya que representa el 10 por ciento de las consultas en centros de Salud Mental y entre el 15 y el 20 por ciento de los pacientes psiquiátricos ingresados.

El momento de máxima expresión clínica se sitúa al inicio de la vida adulta, a partir de los 19 años, aunque los especialistas subrayan que las primeras manifestaciones de este trastorno se encuentran en la adolescencia y pre-adolescencia, lo que pone de relieve la necesidad de iniciar una detección activa de posibles afectados en los centros escolares. Un buen ejemplo de ello son iniciativas como la que desarrolla esta asociación, que ofrece cursos de formación a los orientadores escolares sobre la patología.

El estudio también remarca que más del 90 por ciento de los pacientes que reciben tratamiento desarrollan un 50 por ciento de recuperación sostenida, una tendencia a la mejoría a lo largo del tiempo.

En la misma línea, el riesgo de suicidio en estas personas es 400 veces el de la población general. Además, presenta grandes comorbilidades con otras patologías: un 93 por ciento con trastornos afectivos, un 53 por ciento trastornos alimentarios, un 64 por ciento trastorno por uso de sustancias y hasta un 88 por ciento, ansiedad.

Según algunos trabajos, la esperanza de vida en pacientes con Trastornos de la Personalidad (en general) es 18,7 años menos que el resto de la población y 17,7 años menos en el caso de las mujeres.

<p>Solo la mitad de afectados por trastorno límite de personalidad acuden a los servicios sanitarios</p>

Desde la perspectiva de los especialistas, María Dolores Rubio insiste en que es fundamental abordar la prevención y concienciación de la enfermedad empezando por las familias y alcanzando los sistemas educativo y sanitario. Por su parte, Vicente Rubio Larrosa, responsable de la Unidad de TLP del Hospital Nuestra Señora de Gracia, de Zaragoza, remarca que el problema fundamental al tratar esta patología viene por el afán de “etiquetaje” que lleva a cabo la sociedad actual.

Durante la jornada de presentación del estudio, Mª Fe Bravo, jefe de Psiquiatría del Hospital La Paz, ha compartido la complejidad de interpretar algunos datos del estudio que aluden a los ingresos hospitalarios. Bravo recuerda que en la mayoría de los casos los ingresos se codifican por otro tipo de problemas y el TPL aparece como segundo diagnóstico, lo que dificulta la interpretación de las cifras básicas que se obtienen a partir del CMBD. “El 30 por ciento de los intentos de suicidios que tratamos en La Paz tienen que ver con el TLP”, insistió, y remarcó que el grueso del tratamiento de intensidad moderada a través se ofrece en los hospitales de día, recuerda la especialista.

Como alternativa, la historia clínica electrónica que utilizan ya centros de salud mental y hospitales sí proporcionaría una información más ajustada sobre la patología, aunque desde la asociación de pacientes no tienen acceso a estos datos, recuerdan.

Por su parte Celso Arango, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, aconseja a la fundación que pongan el énfasis en las edades tempranas de la vida. “Cualquier intervención de prevención primaria o secundaria ha de hacerse en esas etapas iniciales”, remarcó.

De igual modo, Álvaro Pico, director médico de la Clínica Nuestra Señora de la Paz, en Ciempozuelos, hizo hincapié en que entre el 50 y el 60 por ciento de las adicciones cursan con TPL, e invitó a profundizar en los aspectos sociodemográficos de esta patología que pueden condicionar también la evolución futura.

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