Uno de cada siete graduados en medicina no tendrá acceso a la residencia

Los estudiantes denuncian que las diferencias de precio de las matrículas entre comunidades son “excesivas”
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Madrid
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25 nov 2016 - 11:00 h
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El debate sobre la planificación de las plazas de medicina con las del examen MIR nunca ha dejado de estar en el candelero. “La mala planificación que existe en España”, asegura la presidenta del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM), Marina García, está suponiendo la proliferación de nuevas facultades de medicina. “Pasamos de una realidad histórica de 28 facultades en 2008, a 42 facultades en la actualidad”, explica.

Esto supone que en unos años habrá un stock de graduados que no podrán acceder a una residencia. De hecho, CEEM estima que uno de cada siete estudiantes no tendrán acceso al examen MIR. Cada año, unos 7.200 alumnos ingresan en la universidad, y el Ministerio de Sanidad publica alrededor de 6.300 plazas para el MIR. Del acumulado de todos los años sale el porcentaje, que ya se está dando en la actualidad. No se pueden forman más médicos para luego tirarlos a la calle, es una locura por falta de planificación”, denuncia el presidente de la OMC, Juan José Rodríguez Sendín.

Para García cuantos más alumnos ingresan en las facultades más se quedan a las puertas de formarse en una especialidad, lo que no garantiza la continuidad formativa que por otro lado se exige a los médicos para poder especializarse.

Actualmente a CEEM y la OMC le preocupan dos facultades: la de la Universidad de Vic (Barcelona) y la de Deusto (Vizcaya), “dos proyectos que avanzan y que esperamos que se paralicen próximamente”, indica García.

Este problema surge, a juicio de la presidenta de CEEM, por la creencia errónea de que faltan médicos especialistas en España cuando “en realidad están mal distribuidos”.

En este contexto, los estudiantes se enfrentan también a otros retos como es el acceso al grado.

Un estudiante que decide estudiar medicina en una comunidad autónoma determinada solicita su matrícula, pero no se puede arriesgar solo a elegir una opción, si quiere cambiar de autonomía tiene que hacer una solicitud diferente. Comienza aquí “un peregrinaje que puede durar meses”, explica la presidenta de CEEM, aludiendo a que en muchos casos, no es hasta noviembre o diciembre cuando el estudiante conoce en qué universidad estudiará.

A esto se unen las excesivas diferencias de precio que hay entre unas comunidades y otras. Una matrícula puede variar de los casi mil euros que cuesta en Andalucía a los 3.000 euros en Cataluña. “No podemos ser apartados de un sistema que pretende ser garante de equidad”, lamenta la estudiante.

La solución pasa por un listado único por el que los estudiantes opten en una misma solicitud a cualquier facultad de España.

Planes formativos

La formación que reciben actualmente los graduados en medicina es “excesivamente teórica”, por lo que no se adapta a las necesidades actuales.

García propone una integración más efectiva en los servicios asistenciales, de manera que puedan tener una inmersión precoz en la práctica clínica. “En algunas facultades desde los primeros cursos se puede acceder a las prácticas, sin embargo, en otras hasta que no han pasado cinco años no pueden empezar su andadura asistencial”, indica.

Por otra parte, el sistema de becas también tiene que ser revisado por las instituciones. Es necesario poner en marcha un baremo específico para que los estudiantes puedan acceder a las becas de estudios ya que actualmente tienen unos requisitos más estrictos que otros grados como los técnicos que dificultan el acceso a estas ayudas.

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