El metabolismo de la microbiota intestinal en los bebés

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Madrid
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18 ene 2019 - 14:13 h
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Una investigación llevada a cabo por el Fisbio y el Ciberesp ha descrito como funciona el metabolismo de la comunidad bacteriana intestinal durante los primeros años de vida. Los resultados ponen de manifiesto que el entorno es muy importante durante las primeras etapas de desarrollo, no solo para el bebé, sino también para las bacterias de su microbiota intestinal. Bacterias y humanos coexisten en una simbiosis armoniosa: compartimos con ellas el alimento que ingerimos, el cual nos ayudan a metabolizar (el 10 por ciento de la energía que obtenemos de los alimentos es gracias a la acción bacteriana). Las bacterias influyen además en el desarrollo de nuestro sistema inmunológico y nervioso.

El estudio ha examinado la expresión de todos los genes bacterianos que forman parte de la microbiota intestinal del bebé a partir de muestras fecales obtenidas en cuatro puntos temporales a lo largo del primer año de vida: a los siete días después de nacer y a los tres, siete y 12 meses de edad. También se realizó el análisis sobre muestras de las madres obtenidas una semana antes del parto y un año después.

El hallazgo más sorprendente, según han comunicado los investigadores, son los indicios de actividad de bacterias que producen butirato en el intestino del bebé antes de que la dieta sólida sea introducida. Este ácido graso con propiedades antiinflamatorias y que sirve de alimento a las células de la pared intestinal es de reconocida importancia para la salud en adultos, pero hasta ahora se pensaba que no era tan relevante en bebés.

Lo curioso es que, en los adultos, las bacterias sintetizan el butirato a partir de la fibra y otros carbohidratos complejos ingeridos en la dieta que no se encuentran en la leche materna.

Estudios posteriores tendrán que dilucidar qué sustratos están utilizando las bacterias para producir butirato en los lactantes y si este compuesto tiene las mismas funciones en los bebés y en los adultos. En este estudio se ha utilizado una técnica “ómica”, la metatranscriptómica, que consiste en el análisis global de los genes que se están expresando en una comunidad bacteriana. Según el estado funcional o los estímulos ambientales, las bacterias expresan unos genes u otros; de ahí que la metatranscritómica proporcione información esencial sobre la capacidad funcional de las bacterias.

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