El trabajo en red o los CSUR, fórmulas para despejar inequidades en oncología

El acceso a la medicina genómica se aferra a las propuestas parlamentarias para trazar su estrategia
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Madrid
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24 mar 2017 - 15:00 h
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Aunque España es uno de los países que antes adapta las innovaciones en el campo de la oncología, las inequidades en el acceso a los tratamientos siguen siendo una realidad.

La variabilidad en el diagnóstico y en el tratamiento es uno de los principales desafíos en este campo. Que el código postal influya en si un paciente con cáncer tiene una supervivencia mayor o menor es un retroceso que está impidiendo que la medicina de precisión siga su recorrido. Así se puso de manifiesto durante el V Foro Eco, para analizar el presente y futuro del cáncer en España, donde expertos de todo el sector pusieron sobre la mesa las necesidades y principales barreras a las que se enfrentan en el abordaje de esta patología.

En España, tan solo un 10 por ciento de los pacientes se benefician de la medicina de precisión. En este sentido, los expertos coinciden en que falta por desarrollar plataformas de biomarcadores en cáncer, que faciliten diagnósticos genéticos para ofrecer el tratamiento preciso. Emilio Esteban, jefe de Oncología del Hospital Central de Asturias, aseguró que la iniciativa de medicina de precisión aprobada por el Senado “va a promover que los ciudadanos tengan acceso a esa medicina de calidad de una manera sostenible”.

A juicio de Eduardo Díaz-Rubio, jefe de Oncología del Hospital Clínico San Carlos, “hay que hacer compatible la asistencia con la investigación, ya que, muchas veces hay aparatos dedicados únicamente a investigación y otros exclusivamente a asistencia y esto tenemos que resolverlo”.

Este plan nacional para la innovación en el que estén implicadas administraciones, profesionales, sociedades, pacientes e industria, pasa por una reorganización de las estructuras sanitarias. En este sentido, los oncólogos apuestan por centros de referencia (CSUR) a nivel nacional donde puedan ser derivados los pacientes. A través de estos circuitos, Jesús Foncillas, jefe del Servicio de Oncología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, considera que será más ágil el acceso a los tratamientos y tecnología a través del trabajo en red.

Para Luis Paz Ares, jefe del Servicio de Oncología del Hospital Universitario 12 de Octubre, el cáncer se está convirtiendo en una enfermedad rara, “ya no evaluamos solo el tipo de tumor que afecta al paciente de una manera histológica, sino que las alteraciones genómicas en cáncer que ya conocemos nos han permitido realizar itinerarios diferentes y específicos en cada tratamiento, es decir, personalizados” . A su juicio, existe una expertise en cáncer, y por tanto, “para implementar un programa de medicina de precisión es necesaria una red de alternativas de tratamiento en ensayos clínicos. “Esto exige que trabajemos en red, un centro no puede tener todo”, apuntó. Por su parte, Ruth Vera, vicepresidenta de SEOM, cree que estos centros de referencia deben contar con el apoyo del Ministerio.

Por otra parte, Ignacio Gil Bazo, del servicio de Oncología de la Clínica Universidad de Navarra, la medicina de precisión implica también el encarecimiento progresivo de gasto farmacéutico, y por tanto el retraso en el acceso a los fármacos. Frente a esto, tal y como comentó Foncillas, hay que poner en valor los resultados en salud de los nuevos avances y que sea este resultado el que determine cuánto cuesta el fármaco. “Debemos ser mas proactivos en resultados lo que nos dará la base para poder incorporar esta innovación”.

Para ello, la figura del bioinformático clínico en los equipos es fundamental. Una opinión también compartida por la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH). Según Miguel Ángel Calleja, su presidente, es necesario un pacto y compromiso mayor con los resultados. Si se demuestra que con estos fármacos se obtiene una mayor supervivencia se conseguiría una mayor inversión.

Una idea que casa con la opinión de Martín Sellés, consejero delegado de Janssen en España, que abogó por fórmulas como los acuerdos de riesgo compartido, el techo de gasto, el coste cero para pacientes de edad avanzada y los medicamentos huérfanos para enfermedades raras a coste cero. Sin embargo, “lo que genera ahorros que permiten la entrada de la innovación es la pérdida de patentes, la entrada de los genéricos, la obligación de las marcas de poner el precio de ese genérico, es lo que hace el sistema sostenible”, concluyó.

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