“Lejos de donde surge el problema se pierde la perspectiva de lo que necesitan”

María Jesús Lamas Jefa del Servicio de Farmacia Hospitalaria del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago
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Madrid
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23 feb 2018 - 13:20 h
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La formación es un elemento estratégico para el Servicio de Farmacia Hospitalaria del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago. Hasta el punto de que en la última edición de los premios Best in Class, con los que GACETA MÉDICA pone en valor la calidad en la atención al paciente, este departamento obtuvo un premio especial por este concepto.

María Jesús Lamas Díaz, jefa del servicio de Farmacia Hospitalaria del complejo, explica a este periódico que todos los años cuentan con un programa docente para todo el personal del servicio, un total de 90 personas, dirigido desde a los celadores, con formación en logística, de gestión de almacenes, a los residentes, facultativos, administrativos, gestión de datos, confidencialidad, o aspectos más clínicos.

“Para nosotros la formación es transversal a todas las actividades y se planifica todos los años”, indica. Con respecto a los residentes FIR, la dinámica no difiere de la de otros centros. La responsable cuenta que el objetivo es formarles con la idea de que se alineen con los objetivos del servicio, “un servicio muy clínico, muy enfocado a obtener los mejores resultados en el paciente, con los farmacéuticos especializados en las áreas clínicas integrados en los equipos y sin descuidar los procesos básicos y transversales del ejercicio”.

Lamas añade que durante el primer año completan la formación en estos temas transversales y a finales del primer año comienzan las rotaciones clínicas con los farmacéuticos responsables en planta, en colaboración con los médicos docentes, y también con algunas rotaciones externas para completar las áreas en las que son menos potentes o para que tengan visión de otros sistemas, dentro o fuera de España.

“Lo que nos hace un servicio especialmente valorado dentro de nuestro hospital es nuestra formación y competencia demostrada. Por eso somos exigentes en conseguir la mayor competencia clínica posible que comienza en la formación de nuestros residentes”, puntualiza.

Quizá esta visión explique, en parte, que los primeros números del FIR hayan optado en varias ocasiones por formarse en el complejo. “El número uno de un año, la número dos de otro año, la número ocho de otro...”, enumera Lamas, que remarca que en este centro tienen la posibilidad de incorporarse también a la investigación desde el tercer año de residencia.

Además, la apuesta por la formación también trasciende a los adjuntos del centro. No en vano, indica la responsable, este servicio cuenta con ocho farmacéuticos acreditados por el BPS americano, cinco de ellos en oncología (donde son un servicio potente en oncología en adultos), hematología, trasplantes, oncología pediátrica, y tres en BPS Farmacotherapy, que sería el equivalente a la farmacoterapia más global.

En oncología, continúa, desde hace varios años son un equipo de referencia por su trabajo en clínica y por la organización de la unidad, integrada en el Hospital de Día con oncólogos y enfermeras, y en el de Hematología constituyen una referencia. De este modo, durante todo el año cuentan con rotantes externos, tanto residentes de otros hospitales que demandan principalmente su área oncológica, como de psicogeriatría, y también cuentan con un programa específico, ‘the preceptorship’, con el que se muestran muy satisfechos en el que adjuntos con experiencia en oncología tienen una estancia de dos días con un programa definido para conocer la aportación del farmacéutico al paciente con cáncer de próstata.

Los adjuntos participan en los comités de tumores urológicos, en las sesiones clínicas de servicio, la consulta de farmacia, etc. y tiene una gran demanda, incluso lista de espera, repasa la responsable. Se trata de una iniciativa en colaboración con Astellas.

En los últimos cinco años, el trabajo de los farmacéuticos de este complejo ha vivido un cambio notable, a partir de la reorganización del servicio. Lamas explica que esa transformación trataba de dar respuesta a las necesidades del hospital sobre estos profesionales.

“Vimos que el hospital necesitaba la competencia o conocimiento más específico del medicamento, que es complementaria a las habilidades que tienen los profesionales médicos y de enfermería, y esto solo lo podemos dar con una mayor formación en clínica y trabajando fuera de la farmacia, cerca del paciente”, indica.

En la misma línea, la responsable afirma que en todas las profesiones sanitarias nunca dejas de especializarte y formarte: “Si estás lejos de donde surgen los problemas, pierdes la perspectiva de lo que se necesita de ti”.

El problema ahora, añade, es satisfacer las necesidades de otros servicios: “Ha sido un modelo de éxito. De hecho, en algunas de las especialidades en las que se ha incorporado, como pediatría, hemos contribuido a que la Unidad de Diagnóstico y Tratamiento de Enfermedades Metabólicas Congénitas, que dirige Luz Couce, haya sido reconocido como CSUR o centro experto internacional. Hay una parte importante en ese reconocimiento que tiene que ver con lo que nosotros aportamos como farmacéuticos”. Lo mismo con los éxitos en trasplantes o hematología, por ejemplo.

De cara al futuro, el servicio cuenta con importantes proyectos. El grupo de investigación del Instituto de Investigación Sanitaria del Instituto de Salud Carlos III trabaja mano a mano con la Fundación Medicina y Genómica que dirige Ángel Carracedo para incorporar herramientas de medicina de precisión de forma asistencial al hospital. También están creciendo en el área de Psiquiatría. Desde el centro, Eduardo Echarri coordina la formación para obtener el BPS en este campo.

A largo plazo, trabajan en la renovación tecnológica del servicio, con la incorporación de herramientas de inteligencia artificial a los procesos, apoyados por la robotización colaborativa, para mejorar el proceso del medicamento, no solo la parte logística, sino ayudas a la prescripción y validación de los tratamientos y el seguimiento. “Un proyecto preliminar en el que solo estamos empezando”, concluye.

Genómica

“Nuestro grupo trabaja para incorporar herramientas de medicina de precisión de forma asistencial al centro”

Acreditación BPS

El servicio cuenta con ocho profesionales acreditados por el BPS americano en áreas como oncología y trasplantes

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