Cintillo

Un estudio analiza pros y contras en la prestación a residencias en Andalucía

El proyecto piloto que marcó la aplicación de la norma regional arrancó sin indicaciones específicas
El proyecto piloto que marcó la aplicación de la norma regional arrancó sin indicaciones específicas
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Madrid
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10 may 2019 - 13:00 h
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En enero de 2016 se publicó el decreto que regulaba en Andalucía la gestión de la prestación farmacéutica del sistema sanitario público en los centros sociosanitarios residenciales. La norma establecía la obligatoriedad de disponer en los centros con más de 50 camas de un depósito de medicamentos vinculado a un hospital del Servicio Andaluz de Salud. La iniciativa comenzó a aplicarse, sin una directriz específica por parte del servicio andaluz mediante un proyecto piloto que incluyó un total de 13 centros.

Un estudio que publica el último número de la revista Farmacia Hospitalaria ha analizado la variabilidad en la prestación farmacéutica en estos centros, definiendo fortalezas y puntos de mejora antes de extender su implantación a otras residencias sociosanitarias.

Los autores remitieron a los servicios de farmacia hospitalaria vinculados a los centros un cuestionario con 42 preguntas. Entre otras conclusiones, el estudio refleja la variabilidad en la prestación como consecuencia de la falta de directrices, así como de la diferencia en la cartera de servicios de los departamentos de FH.

Fortalezas

Entre las fortalezas detectadas destacan que todos los centros cuentan con un depósito de medicamentos con stock para urgencias o patologías agudas. En la misma línea, la integración de sistemas de información y aplicaciones de prescripción electrónica asistida implantada en doce de los centros también ha permitido la dispensación de medicamentos por un sistema de dispensación en dosis unitarias individualizadas, tal y como subrayan los autores del trabajo.

Otra de las fortalezas que han podido observar en todos los centros es la cobertura de las necesidades de tratamiento con medicamentos de diagnóstico hospitalario y uso hospitalario en el propio centro, evitando la derivación de los residentes al hospital.

Entre los puntos de mejora, destaca la necesidad de una mayor automatización en la preparación de los tratamientos individualizados, para reducir los errores de investigación. También ha de mejorar el transporte de la medicación termolábil, que debería incorporar un dispositivo de registro de temperatura para garantizar su adecuada conservación, según citan los autores.

Presencia física

Además, tres de los centros analizados no cuentan con un puesto de trabajo específico para el farmacéutico, profesional que, en términos generales, también debería aumentar el tiempo de presencia física en las residencias. Otro objetivo es aumentar la integración del profesional en el equipo interdisciplinar y mejorar la atención farmacéutica prestada, de manera que sea posible realizar, por ejemplo, recomendaciones sobre administración de medicamentos y de compatibilidad con el soporte nutricional, una actividad ausente en más del 60 por ciento de los centros analizados.

Hasta el momento, tal y como destacan en este trabajo, no existe ningún estudio en nuestro país donde se analice la situación y variabilidad de la prestación farmacéutica a los centros sociosanitarios residenciales en nuestro país.

Consideran necesaria una mayor automatización en la preparación de los tratamientos individuales.

Las conclusiones destacan que es preciso aumentar el tiempo de presencia física del FH en el centro sociosanitario

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